Historia de un suiseki

Historia 1

Todos los suiseki tienen su historia y a su vez una historia que contar. Esta es la historia de este suiseki.

Con tiempo libre de sobra, en un día de verano, José Manuel y yo decidimos irnos de excursión a buscar piedras. Después de hora y media de viaje llegamos al tramo del río elegido en el que iniciar nuestra búsqueda. Una copiosa graniza nos dio la bienvenida nada mas llegar.

Historia 2

Cuando era niño solía frecuentar esta zona con mis padres en los días más calurosos del verano. Pasadas unas pequeñas cascadas se encuentra una pequeña poza que invita al baño. En el primer giro pronunciado del río iniciamos nuestra búsqueda. Allí el nivel del agua no llega al tobillo y las piedras se hacen más visibles.

Historia 3

Ese día hacía mucho calor y la humedad ambiente era muy alta. El cielo nos estaba prometiendo otro chubasco importante. Transcurrida media hora de búsqueda y justo en la otra orilla se insinuaba una piedra de formas interesantes. Pero en un abrir y cerrar de ojos de forma súbita la cosa se empezó a poner fea. El nivel del agua nos llegaba por la cintura, lo que nos impedía cruzar a la otra orilla. Parece ser que la tormenta había descargado en la zona alta del río y este bajaba con mucho ímpetu. No nos quedaba mas remedio que suspender la búsqueda. Justo cuando nos íbamos encontramos el tronco de un árbol caído con lo que pudimos hacer una pasarela para acceder a la otra orilla.

Al final tanto esfuerzo tuvo su recompensa, “menudo ejemplar”, pesado como el basalto, de tacto sedoso y de color oscuro como podéis observar en la foto.

Historia 4

Los problemas no acababan ahí. Ahora “solo había que hacer el daiza”. Para ello elegí madera de la llamada “palo rosa”. Aunque no está muy indicada para la talla con gubia el resultado final es muy atractivo. El único inconveniente es que puede llegar a ser muy tóxica, de lo cual puedo dar fe. La erupción que me salió en distintas partes del cuerpo me duro cerca de tres meses. Como os podéis imaginar “palo rosa” no lo quiero ni ver.

¿Quién me dice a mí que esta piedra no la tuve entre mis manos cuando era pequeño e iba al río con mis padres?.

¡Sin duda alguna este suiseki ocupa un lugar relevante entre los de mi colección!

Especial 1

 

 

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6 respuestas a Historia de un suiseki

  1. me interesa saber ,a mi me encantan las piedras de todo tamaño tengo alguna ,me gustaia saber como hacerlo con las que tengo gracias .me encanto

    • admin dijo:

      Me alegra que te haya gustado. Existe el foro de la Asociación Española de Suiseki en el que te podremos ayudar con las dudas que puedas tener. Un saludo

  2. J.Carlos dijo:

    Una historia no falta de recuerdos infantiles, de nostalgia y de cierto recuerdos a los principios

    Hermosa piedra, mas que bonita “daiza” perfecta

    Gracias Juanjo por estas notas cortas, pero como aldabonazos a nuestros “porques”

    • admin dijo:

      Como en toda buena historia lo verdaderamente importante es lo que no se cuenta. Se recrea el ambiente para que sea el espectador el que complete la historia. Gracias por tus comentarios J. Carlos 🙂

  3. Maite Verdasco dijo:

    he tardado,pero todo llega,conocia el suiseki y me parecia precioso pero te agradezco la historia,creo que lo completa

    • admin dijo:

      Maite, el Suiseki es un mundo de sutilezas. Alguien me dijo una vez que el suiseki es un arte sublime y no le faltaba razón. Es un mundo de sensaciones y emociones que incluso nosotros mismos somos incapaces de reconocer como nuestras.

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